Marta Fortuny

Autodidacta y aficionada, nacida en Barcelona en 1946.

Hija y nieta de artistas, se decanta desde muy joven por la pintura. Vive en varios países y conoce gente con distintas maneras de pensar.

Los colores del mundo también son variados y de tonos diferentes; pero a ella le gustan los suyos.

Pintura valiente que rodea, recoge y esconde deseos desde siempre expresados con fuerza y mucho sentimiento.

 

 

 

“Era muy pequeña cuando escuchaba a mi padre tocar el violín, viendo cómo una y otra vez, escribía música y rectificaba más veces aún sus partituras con un lápiz que cuidaba y cogía con tanto cariño como si del mismo arco se tratara. Aquel arco que transformaba los sonidos en una música especial para mí. Fue entonces cuando me di cuenta que a mí, lo que realmente me gustaba, no era la música, sino aquel precioso lápiz tan querido para poder hacer garabatos. Y fue así como empecé …

Al pasar el tiempo hacía dibujos más atrevidos y más imaginativos. Después, ni la juventud ya tan lejana ni la maternidad tan deseada me hicieron desistir y yo seguía pintando.

Ahora ya ha pasado mucho más tiempo pero sigo interpretando, con mi pintura, mis estados de ánimo, mis alegrías y también mis decepciones. Pinto porque me gusta, pinto porque con mis pinceles, al llenarlos de pintura, a la vez los lleno de trocitos de mi vida y que nadie me puede robar; pinto para ser feliz.

Gracias a quien haya dedicado un rato de su siempre precioso tiempo sólo para mí. Desde estas palabras quisiera daros de nuevo las gracias y deciros que sencillamente os quiero.